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COVID-19: CONSECUENCIAS LEGALES EN LOS CONTRATOS DE TRACTO SUCESIVO

La situación de excepcionalidad que ha provocado la pandemia del COVID-19 obligó al Gobierno español a declarar el Estado de Alarma en fecha 14 de marzo, el cual permanecerá vigente hasta, como mínimo, el 28 de marzo de 2020. Ello ha suscitado preocupación en los operadores jurídicos y diversas cuestiones jurídicas, entre otras, la cuestión sobre cómo afecta el mencionado Estado de Alerta en los contratos de tracto sucesivo: ¿existe posibilidad de incumplirlos, suspenderlos, adaptaros o resolverlos?

El Real Decreto 8/2020 de 17 de marzo, sobre medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al COVID-19 no establece medida alguna sobre las cuestiones relativas a los contratos de tracto sucesivo, a excepción de lo relativo al pago de cuotas de préstamo de vivienda habitual para colectivos desfavorecidos.

La posible modificación de los contratos de tracto sucesivo girará en torno a las excepciones admitidas en nuestro ordenamiento respecto del principio pacta sunt servanda (lo pactado, obliga):

  1. El caso fortuito o fuerza mayor y,
  2. La alteración sobrevenida de las circunstancias contractuales o rebus sic stantibus.

En primer lugar, el requisito esencial para la operación del caso fortuito o fuerza mayor, supone una imposibilidad sobrevenida por parte del deudor de cumplir con las prestaciones acordadas (artículos 1.105, 1.182 y 1.258 del Código Civil Español).

  • La imposibilidad del cumplimiento no se aplica a las deudas pecuniarias, al tratarse de obligaciones genéricas; en determinados casos podría contemplarse un retraso o incumplimiento temporal pero no actuaría como causa extintiva de la obligación.
  • Se aplica, por tanto, a las obligaciones de dar una cosa determinada y hacer. Únicamente en supuestos en que la cosa se perdiera, se destruyera por causas ajenas al deudor, antes de haberse constituido éste en mora, o cuando la entrega devenga legal o físicamente imposible.

Para la apreciación de la rebus sic standibus, en cambio, el fundamento es la modificación del contrato tendente a compensar el desequilibrio de las obligaciones causadas por la alteración de las circunstancias. Con ello, deberá analizarse si la nueva circunstancia altera o frustra la finalidad económica primordial del contrato y, en segundo lugar, si constituye una circunstancia imprevisible en el marco del contrato; es decir, si la circunstancia sobrevenida entra dentro del riesgo normal.

En aras de ejemplificar lo expuesto, algunas circunstancias que se han venido repitiendo a lo largo de la situación de excepcionalidad mencionada:

  • El cumplimiento de arrendamientos de uso distinto al de vivienda o de local de negocio. Al ser la obligación esencial el pago de una renta convenida, no resulta de imposible incumplimiento y, por tanto, no sería evaluable como un caso de fuerza mayor. La cláusula rebus sic standibus podría ser de aplicación, en caso de que la nueva circunstancia alterara la base del negocio de tal forma que resultare inalcanzable la finalidad económica primordial del contrato, quebrando así la conmutatividad del contrato.
  • El cumplimiento de contratos de financiación de tracto sucesivo, tales como contratos de préstamo o de crédito. No resulta de imposible cumplimiento al ser éstas obligaciones pecuniarias, pero la cláusula rebus sic standibus podría aplicarse, pues salvo que el propio contrato lo excepcionare, la modificación en las circunstancias podría llevar aparejada la concatenación de los requisitos para su aplicación.

El propio Tribunal Supremo negó que una crisis económica, por sí sola, fuere causa de resolución contractual, siendo evidente que nuestra jurisprudencia se ha venido inclinando en la conservación de actos y negocios jurídicos, aplicando preferentemente una simple modificación de los mismos. Con todo, las soluciones responderán a la casuística, debiendo probar de forma clara e inequívoca la causa o razón por la que los negocios jurídicos no pueden afrontarse de la misma forma que antes de la situación de excepcionalidad causada por el COVID-19.

 

BUIGAS

Marzo de 2020

 

La información contenida en la presente nota no debe ser en sí misma considerada como un asesoramiento específico en la materia comentada, sino únicamente una primera aproximación al tema tratado, siendo por tanto aconsejable que los receptores de la presente obtengan asesoramiento profesional sobre su caso concreto antes de adoptar medidas o acciones específicas